Soy un libro que no he escrito ni he leído -Capítulo II-

Juan Sebastián Bruno
Valentina Liernur
Miguel Mitlag
Vier5

The Goma

Madrid, 2015

Miguel Mitlag, Productos, 2013

Vier5, Rotis, 2015

Valentina Liernur, #1 Particular, #2 Particular, 2015

Juan Sebastián Bruno,Sin título (Templates), 2015

Vier5, Maya Deren Haitian rushes, 2015

Miguel Mitlag, In front of a… ( Like W.E), 2014

Juan Sebastián Bruno, Sin título (Escrituras), 2015

Juan Sebastián Bruno, Sin título (Escrituras), 2015

Juan Sebastián Bruno, Sin título (Escrituras), 2015

Juan Sebastián Bruno, Sin título (Escrituras), 2015

Vier5

Soy un libro que no he escrito ni he leído -Capítulo II-


No leo mucho sobre mi, solo me gusta ver las fotos de los artículos, no importa lo que digan de mí; solo leo las textura de las palabras.
Andy Warhol


Al igual que una novela por entregas, impresa en las páginas de un periódico semana a semana, la siguiente trama expositiva se encuentra en proceso de elaboración. Esta estructura abierta, cuyo título corresponde a un verso de Delmore Schwartz, empezó en 2014 en la Galería Mite (Buenos Aires), con la intención de proponer estructuras de expansión temporal y elementos de continuidad, junto a un conjunto de piezas y artistas cuya relación con el texto emerge de una manera particular. Alejar conclusiones y subrayar su potencial textual permite que cada capítulo pueda ser entendido como una versión de lo inacabado. Cada una de las piezas de esta exposición pone de manifiesto la voluntad por construir un lenguaje a partir de sus propios medios. Principios constructivos antes que invenciones, a partir de los cuales un lenguaje es capaz de trasmitir no una reflexión, un discurso o un relato sino su probabilidad de comunicación. Pero en esta situación de puro significante, la línea textual se ha convertido en una escritura para ser vista. La grafía ha pasado a ser un “objeto”. Sin embargo estos objetos no representan una realidad externa, como lo hace una lengua, sino su propia materialidad. Por más que participemos del mismo entorno lingüístico, habitamos un mundo compuesto de signos que nos resultan indescifrables, sujetos a variables de todo tipo. Wittgenstein recurrió a la ilusión óptica para hablar de la inestabilidad con la que observamos el mundo. Y lo hizo dibujando, en la misma circunferencia, la cabeza de un pato y un conejo. En función de la dirección de la observación reconocemos la cabeza de un animal u otro. La imagen oscila y la única manera de detener tal movimiento es nombrar lo que uno ve. Para el filósofo lo que llamamos lenguaje no es otra cosa que distintos juegos cambiantes, abiertos y forjadores de reglas. Los axiomas de Juan Sebastián Bruno, Valentina Liernur, Miguel Mitlag y Vier5 promueven una situación utópica y transitoria, donde objetos y gestos permiten acceder a un texto, sin ingresar a su contenido.


mariano mayer